mar. Jul 23rd, 2019

Sao Paulo y Río de Janeiro se pelean por ser la futura sede de la Fórmula Uno

BRASIL.- La decisión aún en el aire sobre si será Río de Janeiro o Sao Paulo la ciudad que albergará el Gran Premio de Brasil de Fórmula Uno a partir del año 2021 ha agitado la rivalidad entre las dos ciudades en un debate en el que ha tomado partido hasta el presidente del país, Jair Bolsonaro.

La ciudad más emblemática y que más turistas recibe de Brasil o la urbe más rica e industrializada, una de las dos será sede de la prueba puntuable del campeonato mundial de automovilismo en la Fórmula Uno a partir del año 2021.

Acoger el Gran Premio significaría para la ciudad carioca la generación de al menos 7.000 empleos directos e indirectos según Bolsonaro, y para Sao Paulo, dejar de recibir el impacto económico de 334 millones de reales (más de 86 millones de dólares) que la mayor ciudad del país mueve al año gracias al evento.

Por un lado, Sao Paulo defiende la permanencia de la prueba en la ciudad, como se viene disputando desde 1990, y para ello pone en valor su potencia económica, la experiencia de casi 30 años de su autódromo de Interlagos y el aval de la administración estatal, que apuesta por la iniciativa privada como muestra de solvencia.

En la otra cara de la moneda, como candidata para acoger el evento se postula Río de Janeiro, la ciudad más emblemática del país y que cuenta con el ferviente apoyo del mandatario brasileño y la proyección de construir un nuevo circuito para la ocasión.

El grupo que dirige la Fórmula Uno, Liberty Media, tiene firmado un contrato en el que se comprometió a correr el Gran Premio de Brasil en Sao Paulo hasta 2020, tal y como viene haciendo desde hace casi 30 años.

Sin embargo, a partir de 2021 no hay nada definido, y ahora se ha abierto la posibilidad de que la prueba vuelva a Rio de Janeiro, que llegó a celebrar diez carreras antes de que el Gran Premio de Brasil pasase a ser acogido por el estado vecino en 1990.

Esta segunda hipótesis fue defendida con entusiasmo desde el pasado mes de mayo por el presidente Bolsonaro, pero encierra ciertos desafíos como los problemas de seguridad.

A pesar de todo ello, Bolsonaro volvió a insistir ayer en que «existe un 99 % de posibilidad» de que esta idea se haga realidad justo después de reunirse con la ejecutiva mundial de la Fórmula Uno.

En ambas rondas de negociación participó el director mundial de la Fórmula Uno, Chase Carey, quien dejó claro en sendas comparecencias que aún continúan negociando con ambas ciudades y no hay nada determinado.

Durante la rueda de prensa que siguió al encuentro de hoy, el magnate puso en valor la trayectoria del Gran Premio de Brasil en Interlagos, pero no dio pistas sobre si el factor histórico inclinaría la balanza: «A pesar de que la historia es importante, estamos concentrados en el futuro», apuntó.

La ambiciosa propuesta de Río de Janeiro incluye la construcción de un nuevo y moderno autódromo sobre el Bosque de Camboatá, un área cedida por el Ejército y ubicada en la zona norte de Río, plan que cuenta con el aval del líder ultraderechista Bolsonaro.

A pesar de haber nacido en Sao Paulo, el mandatario aún tiene su residencia en la ciudad carioca y durante más de treinta años fue diputado federal por este estado.

Ambas ciudades aún tendrán tiempo de hacer sus cuentas, pues el futuro de la sede de la Fórmula Uno en Brasil seguirá siendo incierto durante al menos los próximos meses y es que Chase Carey explicó este martes que el esclarecimiento sobre la futura sede de Formula Uno en Brasil aún no es una prioridad en el tiempo para la compañía.